martes, febrero 24, 2009

El sueño Ikeano


Así me siento, con las manos atadas, y los pies encadenados. Y es que este mundo nos roba nuestros sueños, para dejarnos vacíos como una mesa de cristal. Y parecerá vano y materialista, que mi sueño fuera una pequeña casita que encontré, con su patio y sus habitaciones viejas y a reformar. Pero recuerdo llegar allí y decir para mí "esta es mi casa". Y no lo fué... la vida injusta me la arrebató, y ahora sólo es parte de un amargo recuerdo. Mis días transcurren en una búsqueda de algo irremplazable. Castigando mi existencia en una convivencia que insita a la trsiteza y a la depresión. No puedo aguantar más las cadenas que me pone mi familia, atarme a una tisteza que no me pertenece. La felicidad estaba tan cerca, que puede tocarla... Ahora sólo me queda la esperanza de que lo próximo al menos iguale a aquella casita y aquel pequeño patio, donde me imaginaba a mi sobrina correr y jugar, a mis amigos comer en una mesa, y a mí escribir las últimas líneas de mi libro. Ahora sé que me han robado mis sueños... mis ilusiones... pero aún queda esperanza. que San Ikea me acompañe y San google explore las webs que me presenten mi nuevo destino.

En este último fragmento, en el que el dolor y el tormento se condicionan a una inestable fantasía, debo recordar las personas que aún me mantienen con fuerzas para confiar en que los sueños se hacen realidad. Mj que es la primera en ayudarme a encontrar un piso, Yolanda que siempre me da su sincera opinión y Mario que siempre va para verlos conmigo, para no sentirme solo. Gracias, y espero que el primer cafe, la primera cena y la primera película en la casa que encuentre, sea con vosotros. Os quiero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No te preocupes Manu es solo un piso, estaba muy bien si pero seguro que el que al final te compres será el doble de mejor porque sé que tú eres muy exigente y sabes lo que quieres...
Un besito hermanito ^^

Anónimo dijo...

Y nosotros a tí...

MJ