miércoles, marzo 18, 2009

Camino

Miraba el reloj esperando que la manecilla pasara, pero aquel segundo, aquel minuto me pareció eterno. Esperaba con demasiadas ansias la llegada de aquella persona, quería que todo empezara, que mi vida por fin fuera vida. Pero desgraciadamente aquella manecilla jamás volvería a caminar, al igual que muchos pensamos que a mitad de camino nos quedamos sin fuerzas. Es tiempo de pensar, es tiempo de cambio. Y por ello esos días y segundos pasan tan despacio y luego miras atrás y a penas has dado dos pasos. Y es que cuando tienes impaciencia porque algo llegue, parece que nunca llegará. Así me di cuenta que malgastaba mis días en cosas que aún no me pertenecían, y tome la mano de mi guía, y recorrí mi otro camino, mi otra opción. Pues siempre que miramos fijos a un destino, olvidamos que ahí otra opción que incluso puede sorprender y estimular nuestras vidas. así que renuncié a la espera, demasiada tranquilidad me vuelve aburrido, y fui valiente, incluso algo loco,... pues cuanto más deseaba llegar a ello, más descubrí que no llegaría.

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